miércoles, 30 de noviembre de 2011

En mi cuerpo solo dominaba la frenesí, que acababa con la felicidad que minutos antes controlaba mi mente.
Solo una mala noticia como esa podía terminar con un día tan bueno como el de ayer. Me derroto, me amargo, y me humillo. Mi cuerpo parecía desvanecerse entre los profundos rayos de luz que iluminaban mi cara pálida, y mis macilentos brazos. Sabía que podía resistir a muchas cosas, era valiente, pero eso, era demasiada carga para mi débil esqueleto. Durante el día me costo articular la boca para hablar y comer. Estaba fatigada, no quería hacer nada, para nada, ni por nada. Por dentro se me comían pequeños remordimientos que en realidad tienen una mínima importancia, pero en aquel momento eran grandes focos de arrepentimiento. No resistía a tanto dolor, no podía. Necesitaba eludir-me de toda esa gente que me rodeaba en cada momento, que no me dejaban respirar ni pensar con facilidad, que solo me amargaban más y que seguramente querían ayudar. Era más que insoportable percibir el calor, y el cálido apoyo de tanta gente. Me fui de la manera  más drástica que imaginaba... Pero aún así no me sentía a gusto con migo misma. Mi cabeza daba tantas vueltas, como mi tobillo, que hacía girar mi pie a 100km/h.
En aquel largo día solo me podía preguntar ¿cuanto tiempo pasa para olvidar una muerte cercana?

sábado, 19 de noviembre de 2011

¡Dulce y queridísima locura!

¡Locura, locura, locura!
Descrita en el diccionario como: Exaltación del ánimo o de los ánimos, producida por algún efecto u otro incentivo.
Descrita por mi como: Vivir la vida sin parar no razonar como de normalidad (¿realmente la normalidad existe? voy a cambiar normalidad por: como el resto de la sociedad). Vivir al límite, sin pesimismo, solo exagerando lo bueno de la vida, y saltar asta caerte, y volverte a levantar, y volver a saltar.
¡LOCURA, LOCURA!
http://www.flickr.com/photos/lovingsttrangers